Repatriación médica desde Hawaii
La repatriación médica desde Hawaii suele requerir una planificación adicional debido a la larga duración del vuelo, las amplias redes hospitalarias, las cuestiones relacionadas con el seguro, los documentos médicos, la elección del aeropuerto y la planificación de rutas internacionales. En una repatriación desde los Estados Unidos no solo hay que considerar el vuelo, sino también la estabilidad médica del paciente, el alta hospitalaria, el traslado en ambulancia al aeropuerto, la posible autorización médica de la aerolínea y la transferencia a la llegada a Bélgica, Países Bajos u otro destino. Bryan Morgan Care evalúa en cada caso qué tipo de transporte médico es seguro y viable.
¿Cuándo es relevante este tema?
La repatriación médica desde Hawaii es relevante cuando un paciente no puede regresar por sus propios medios o cuando la planificación de un viaje convencional no ofrece suficiente seguridad.
Esto puede ocurrir después de una hospitalización, un accidente, una operación, una infección, un problema cardíaco, un ictus, una caída o una pérdida repentina de movilidad. Incluso cuando el paciente puede recibir oficialmente el alta, eso no significa automáticamente que pueda viajar de forma segura.
El estado médico, la movilidad, el dolor, la necesidad de oxígeno, la distancia, la ruta disponible y la atención a la llegada determinan conjuntamente qué solución es responsable.
Primera evaluación del caso
Una buena repatriación comienza con información médica. Esto incluye el diagnóstico, el estado actual, la medicación, la movilidad, la necesidad de oxígeno, el estado infeccioso, el nivel de dolor, las intervenciones recientes y los posibles riesgos durante el transporte.
Además, se evalúa de forma práctica dónde se encuentra el paciente: hospital, hotel, apartamento, crucero, centro de rehabilitación o lugar de residencia temporal. Esta ubicación también determina cómo se planifican la ambulancia, el aeropuerto y los tiempos.
De este modo, la familia obtiene más rápidamente claridad sobre lo que es médicamente responsable y sobre qué tipo de transporte es realista.
Por qué los casos desde América suelen ser más complejos
En una repatriación desde los Estados Unidos, la distancia, los elevados costes sanitarios, los grandes hospitales, los múltiples aeropuertos y los largos vuelos internacionales desempeñan un papel importante.
Además, a menudo es necesario coordinar rápidamente al asegurador, la central de asistencia, la familia y el centro sanitario receptor. Debido a la larga duración del vuelo, se requiere una atención especial al oxígeno, el riesgo de trombosis, el control del dolor, la medicación y el cansancio.
En ocasiones, una ruta a través de un gran centro internacional es mejor que utilizar el aeropuerto más cercano. Por ello, la elección médica y logística se evalúa conjuntamente.
¿Qué opciones de transporte existen?
Dependiendo del caso, puede optarse por el traslado en ambulancia, el acompañamiento médico en un vuelo regular, un vuelo en camilla o una ambulancia aérea.
En pacientes estables, a menudo es posible una solución menos intensiva, por ejemplo, un vuelo regular con acompañamiento médico. Cuando no es posible permanecer sentado, puede estudiarse un vuelo en camilla. En caso de inestabilidad, ventilación mecánica o monitorización intensiva, puede ser necesaria una ambulancia aérea.
La opción más económica no siempre es la más segura, y la ruta más rápida no siempre es la mejor. Por ello, la elección se realiza en función de la seguridad médica, el confort, la ruta, la disponibilidad y los riesgos durante el trayecto.
Por qué la coordinación de puerta a puerta sigue siendo importante
Una repatriación segura consta de varios eslabones: salida del hospital o lugar de residencia, ambulancia, aeropuerto, facturación, embarque, vuelo, llegada, segunda ambulancia y transferencia a la familia o al centro sanitario.
Si uno de los eslabones no se prepara adecuadamente, puede provocar retrasos, estrés o riesgos médicos. Por ello, es mejor considerar el trayecto como un conjunto, y no como momentos de transporte independientes.
La coordinación de puerta a puerta también ofrece tranquilidad a la familia: de antemano queda claro quién recogerá al paciente, quién lo acompañará, dónde llegará y quién recibirá la transferencia médica.
¿Qué información se necesita?
Por lo general, son importantes el diagnóstico, el informe médico, la lista de medicación, la movilidad, la necesidad de oxígeno, el estado infeccioso, el nivel de dolor, el estado cognitivo y el destino.
En un vuelo comercial también puede ser necesaria una autorización médica de la aerolínea o una evaluación de aptitud para volar. En ocasiones, las aerolíneas quieren saber si el paciente puede sentarse, necesita oxígeno, requiere una silla de ruedas o lleva consigo equipos médicos.
Cuanto más completo sea el expediente, más rápidamente podrá realizarse una evaluación correcta.
Llegada y atención posterior
La repatriación no termina en la frontera ni en el aeropuerto. A la llegada debe estar claro si el paciente se dirigirá a su domicilio, a un hospital, a un centro de rehabilitación, a una residencia asistida u otro centro sanitario.
También pueden coordinarse previamente la atención domiciliaria, el médico de cabecera, la atención por parte de la familia o el seguimiento médico posterior. Así se evita que el paciente sea trasladado de forma segura, pero llegue sin una atención adecuada.
En pacientes vulnerables, la transferencia a la atención receptora es al menos tan importante como el propio transporte.