Regreso tras una operación en el extranjero
Regresar tras una operación en el extranjero requiere más que un viaje de vuelta normal. El diagnóstico, la estabilidad, el dolor, el oxígeno, la movilidad, la medicación, la operación reciente y la duración del vuelo determinan conjuntamente qué repatriación es responsable. Ante problemas médicos en el extranjero, es importante que el regreso no se realice demasiado pronto, sea demasiado exigente o se lleve a cabo con una asistencia insuficiente. Por ello, primero se evalúan los riesgos médicos durante el trayecto y después se determina el medio de transporte más adecuado.
¿Cuándo es relevante este tema?
El regreso tras una operación en el extranjero resulta relevante cuando un paciente no puede regresar por sus propios medios o cuando la planificación de un viaje normal no ofrece suficiente seguridad.
Esto puede ocurrir después de una hospitalización, un accidente, una operación, una infección, un problema cardíaco, un ictus, una caída o una pérdida repentina de movilidad. Incluso cuando el paciente recibe oficialmente el alta, eso no significa automáticamente que pueda viajar de forma segura.
El estado médico, la movilidad, el dolor, la necesidad de oxígeno, la distancia, la ruta disponible y la atención a la llegada determinan conjuntamente qué solución es responsable.
Primera evaluación del caso
Una buena repatriación comienza con información médica. Esto incluye el diagnóstico, el estado actual, la medicación, la movilidad, la necesidad de oxígeno, el estado infeccioso, el nivel de dolor, las intervenciones recientes y los posibles riesgos durante el transporte.
Además, se analiza de forma práctica dónde se encuentra el paciente: hospital, hotel, apartamento, crucero, centro de rehabilitación o lugar de estancia temporal. Esta ubicación también determina cómo se planifican la ambulancia, el aeropuerto y los tiempos.
De este modo, la familia recibe más rápidamente información clara sobre lo que es médicamente responsable y sobre qué medio de transporte es realista.
¿Qué opciones de transporte existen?
Dependiendo del caso, puede optarse por el transporte en ambulancia, la asistencia médica en un vuelo regular, un vuelo en camilla o una ambulancia aérea.
En pacientes estables, a menudo es posible una solución menos intensiva, por ejemplo, un vuelo regular con escolta médica. Cuando no es posible permanecer sentado, puede estudiarse un vuelo en camilla. En caso de inestabilidad, ventilación asistida o necesidad de monitorización intensiva, puede ser necesaria una ambulancia aérea.
La opción más económica no siempre es la más segura, y la ruta más rápida no siempre es la mejor. Por ello, la elección se basa en la seguridad médica, el confort, la ruta, la disponibilidad y los riesgos durante el trayecto.
Por qué sigue siendo importante la coordinación de cama a cama
Una repatriación segura consta de varios eslabones: salida del hospital o lugar de estancia, ambulancia, aeropuerto, facturación, embarque, vuelo, llegada, segunda ambulancia y entrega a la familia o al centro sanitario.
Si un eslabón no está bien preparado, puede provocar retrasos, estrés o riesgos médicos. Por ello, lo mejor es considerar el trayecto como un todo y no como momentos de transporte independientes.
La coordinación de cama a cama también aporta tranquilidad a la familia: de antemano queda claro quién recogerá al paciente, quién lo acompañará, dónde llegará y quién recibirá la transferencia médica.
¿Qué información se necesita?
Por lo general, son importantes el diagnóstico, el informe médico, la lista de medicación, la movilidad, la necesidad de oxígeno, el estado infeccioso, el nivel de dolor, el estado cognitivo y el destino.
En un vuelo comercial, también puede ser necesaria la autorización médica de la aerolínea o una evaluación de aptitud para volar. En ocasiones, las aerolíneas quieren saber si el paciente puede permanecer sentado, necesita oxígeno, requiere una silla de ruedas o transporta equipos médicos.
Cuanto más completo sea el expediente, más rápidamente podrá realizarse una evaluación correcta.
Llegada y atención posterior
La repatriación no termina en la frontera ni en el aeropuerto. A la llegada, debe estar claro si el paciente se dirige a su domicilio, a un hospital, a un centro de rehabilitación, a una residencia asistida u otro centro sanitario.
También pueden coordinarse previamente la atención domiciliaria, el médico de familia, la asistencia de la familia o el seguimiento médico posterior. Esto evita que el paciente sea transportado de forma segura, pero llegue sin la atención adecuada.
En pacientes vulnerables, la entrega al equipo sanitario receptor es al menos tan importante como el propio transporte.